El carácter de nuestros hijos por Maraliz Bringas

07.07.2012 00:43

Con frecuencia se confunde la palabra carácter, y se cree que las personas con carácter son las que tienen mal genio, y no es así, todos tenemos carácter, pues el carácter es el conjunto de conductas que aprendemos de nuestros padres, maestros y de todo lo que nos rodea; esto nos marca y nos distingue de todos los demás seres humanos, es lo que constituye nuestra individualidad. (Bringas, M., González, M. & Solís, S. 2010)

Todos los seres humanos nacen con algún temperamento, que viene junto con los genes, así, hay algunos niños más inquietos que otros, más cariñosos que otros o más enojones que otros. Se nace en un lugar, cultura, y familia determinados, con estilo de vida específico, más adelante la asistencia a la escuela, la convivencia con los vecinos, y todo lo que rodea al ser humano desde su nacimiento hasta la muerte va forjando su carácter, si bien es cierto que durante toda la vida se aprende, se crece y se cambia, también lo es que los primeros años, y la influencia de los padres son importantísimos en la formación del carácter del ser humano.

Entonces el temperamento es la forma de ser que se trae de nacimiento, y el carácter todo aquello que modifica esa forma de ser en la interacción con el medio ambiente.

Se puede desarrollar entonces un carácter que impulse hacia el éxito, o por el contrario un carácter que haga tender hacia el fracaso, por supuesto, todos queremos formar hijos con un carácter impulsor, para lograrlo, antes que nada hay que predicar con el ejemplo, la fórmula es sencilla, sea usted mismo, como quiere que su hijo sea, es decir, ¿quiere usted que su hijo disfrute de la lectura?, lea usted, ¿quiere usted que su hijo cumpla con su palabra?, Cúmplala usted, ¿quiere usted que su hijo sea responsable?, séalo usted.

Dos de los pilares importantes en la formación del carácter son el autoconcepto y la autoestima, todo va de la mano, el autoconcepto se refiere a la imagen que cada uno tiene de sí mismo, y la autoestima se refiere al valor que cada uno se da así mismo, por tanto si alguien se considera “Inteligente, amoroso, ágil, audaz”, entonces se considerará valioso, y actuará en consecuencia, para ayudar a los hijos a desarrollar un buen autoconcepto, y una buena autoestima es importante expresarles amor y reconocer sus logros, muchas veces basta una sonrisa ante el logro del hijo, o unas palabras como “¡Muy bien, me gustó mucho…!”, lo que no quiere decir que no se le señalen sus errores, sin embargo habrá que tener cuidado al hacerlo, con esto me refiero a separar la situación, o falla, de la persona, esto es, señalar el error usando al hacerlo la acción o situación evitando el “eres”, por ejemplo, es frecuente que de los hijos nos moleste mucho que dejen los juguetes regados por toda la habitación, una forma de señalar el error sin lastimar la autoestima del hijo podría ser: “Me disgusta este desorden que tienes” y por supuesto ponerlo a recoger, vigilando que lo haga, y dependiendo de la edad incluso ayudándole, y dándole un reconocimiento al final, algo así como “Bien, me gusta mucho más así”, “Así se ve mucho mejor, ¡bien hecho!, evitando en todo momento “Mira nada más lo desordenado que eres”

Se suele decir que la educación de los hijos comienza desde antes de que nazcan y es así, sin embargo, para términos prácticos se la puede ubicar desde el nacimiento, cuando son bebes los padres irán creando las rutinas básicas de sueño, de comida etc., que serán el preámbulo en la formación de hábitos y modales, hay que ir avanzando en la formación de hábitos conforme al crecimiento del hijo, y las habilidades y recursos que vayan adquiriendo

Entre los factores que dañan los lazos familiares y el desarrollo de la capacidad del hijo para vincularse emocionalmente, están las separaciones, los divorcios y la formación de otra familia después de la separación, sin embargo la disfuncionalidad familiar es parte del panorama que estamos viviendo, y aunque lo ideal es que la pareja parental viva junta y en armonía, cuando no es así hay que encontrar la forma de de que afecte lo menos posible a los hijos, hay que recordar que aunque la pareja ya no pueda llevarse bien, la responsabilidad de los hijos persiste en todos los aspectos, tanto el padre como la madre tienen recursos específicos que aportar al hijo, la madre el amor incondicional y la intimidad emocional, el padre el impulso intelectual y la habilidad para trabajar, entre otros, por ello es muy importante que aunque la pareja esté separada logren llegar a acuerdos que se respeten en cuanto a la educación de los hijos, sin contradecirse ante ellos. En los casos de familias de padres o madres solteros, habrá que proveer en la medida de lo posible la función que haga falta, esto puede ser mediante actividades deportivas, de labor social, o grupos como los scouts, algo que le aporte valores, convivencia sana y aprendizaje. Para evitar que la autoestima de los hijos salga dañada en estos procesos de separación o divorcio es importante aclarar todas las dudas del niño, hablarle con la verdad según su edad, dejarle claro que él no es responsable de la separación, evite atacar al su ex - pareja, tan sólo explíquele que no se entienden, que no pueden evitar lastimarse y que han decidido separarse y que eso no cambia el amor que sienten por él.

Muchas veces se cae en mantener una mala relación para no dañar a los hijos, aquí es importante evaluarlo con detenimiento pues el que la pareja este junta, no garantiza el bienestar de los hijos, si la relación es mala, y provoca un ambiente tenso en casa, el hijo lejos de sentirse seguro, se sentirá mucho más asustado, muchas veces es mejor un buen divorcio que un mal matrimonio, para ayudarle a despejar este tipo de dudas es de mucha utilidad el punto de vista de un profesional sobre su caso particular.

Los familiares también influyen en la medida que conviven con los hijos, además son portadores al igual que los padres de los valores y el estilo de vida familiar, con ellos los hijos reafirmarán las cosas aprendidas con los padres, en cuanto a los amigos, es importante considerar que los niños pasan mucho tiempo en la escuela y que conforme crecen se van a ir alejando de la familia de tal suerte que el grupo de amigos va siendo cada vez más y más importante pues es parte de lo que permitirá que el hijo en su momento se desprenda de la casa paterna, es por ello que ya en la adolescencia no dudarán entre salir con sus amigos y salir con su familia, elegirán a sus amigos.

Durante la adolescencia, los chicos prueban nuevas identificaciones y adoptan muchas veces las ideas de sus amigos, ideas que a veces a los padres disgustan, es importante que no se rechace a sus amigos pues esto sólo provocará que el chico se aferre más a ellos, es mejor conocerlos, y dialogar con los hijos acerca de esas ideas, sin rechazarlas, pero también compartiendo su experiencia como padre o madre, exprésele su punto de vista sin descalificar esas ideas y deje pensando al chico, muchas veces una duda tiene más efecto que un millón de afirmaciones.

Los principales ingredientes de una familia sana son:

  • Vínculo
  • Jerarquía
  • Estructura

El vínculo, se refiera a la parte amorosa, al puerto seguro que todos necesitamos sentir en la familia, es por eso muy importante hacerle saber a los hijos todos los días que se les ama a pesar de que cometan errores o a pesar de que estemos muy enojados con ellos, para fortalecerlo es importante dar tiempo de calidad, convivencia, acompañamiento, esto es platicar con ellos, compartir con ellos sus logros, sus dificultades, sus intereses, jugar con ellos, a pesar de lo cansados o estresados que estemos, ellos no son responsables de nuestros problemas, y por el contrario si se deja salir la parte juguetona que se tiene dentro se puede hasta divertir mucho con ellos y quietarse el estrés de manera que se conviertan en momentos especiales no sólo para ellos, sino también para los padres. Algunas sugerencia para fomentar la convivencia familiar pueden ser: hacer al menos una comida toda la familia junta, realizar salidas de campo, jugar algún juego de pelota en familia, juegos de mesa, o simplemente platicar con la televisión apagada y poniendo todos los sentidos y la atención en el momento de convivencia. Si la cercanía emocional se le dificulta es posible que usted guarde aun heridas de su propia infancia o adolescencia, entonces busque ayuda, la psicoterapia es una excelente opción.

La Jerarquía, se refiere a que cada uno tiene un lugar en casa, y ese lugar implica tanto derechos como responsabilidades, así, los padres serán la cabeza de la familia, y compartirán las responsabilidades económicas, sociales y educativas dentro de casa, ellos están al mando, determinan las reglas, después los hijos mayores, en quienes los padres pueden confiar para apoyarles (sin que sea una responsabilidad para ellos) en sus deberes, y luego los hijos pequeños quienes reciben los beneficios y van aprendiendo a asumir responsabilidades mientras van creciendo

La estructura, se refiera principalmente a la disciplina (que no tiene nada que ver con golpes o gritos), sino con establecer las normas, reglas y límites dentro de la familia, esto es:

  • Normas: Hay que decir lo que se quiere o espera y exactamente como se quiere o espera, evitar confusiones, dando incluso si es necesario pasos a seguir para que el niño se sienta seguro de que la tarea que se le pide realizar es la que se espera de él.

 

  • Reglas: Sólo reglamentar lo que sea necesario, es decir, donde haya algo que corregir, las reglas deben ser pocas, cortas, claras, concretas, con una consecuencia asociada en caso de incumplimiento y basadas en los valores de la familia.

 

Consecuencia:              Relacionada: En la medida de lo posible que tenga relación directa con la regla rota, el límite o el error cometido, por ejemplo, si entre hermanos uno rompe el juguete del otro, una consecuencia correcta sería que de sus domingos pague la reposición del juguete.

                                         Respetuosa: Evite a toda costa el maltrato en cualquiera de sus formas, verbal, físico, o psicológico, minimizar o dejarle de hablar al pequeño es tan agresivo o más que golpearlo, la consecuencia no es para herirlo, sino para que aprenda a ser responsable de sus actos.

                                         Razonable: Tomar en cuenta la edad, posibilidades y recursos del niño.

  • Limites:          Los límites tiene que ver con lo que se puede tolerar y lo que no, y hasta dónde se está dispuesto a tolerar, para aplicarlo es muy importante mantenerse firme, porque un límite puede serlo para otro siempre y cuando fue antes para uno mismo. Se puede enunciar una consecuencia al momento de poner el límite, por ejemplo: “Te pido por favor que no me grites, si vuelve a pasar, me levantaré y me iré”, lo que sigue es cumplirlo.

Muchas veces las carencias económicas, las presiones, y el estrés, puede hacernos caer en una rutina de trabajo que nos aleja emocionalmente de los hijos, a veces hasta el punto de ignorarlos, esto provoca en ellos un vacío que no pueden reconocer fácilmente y se quejarán mediante su conducta, puede ser que se aíslen y se depriman o que se vuelvan agresivos buscando atención, si esta situación persiste y crecen con este vacío es posible que después traten de llenarlo mediante conductas de riesgo como adicciones, malas compañías, conductas delictivas, enfermedades como bulimia y anorexia etc., es muy importante que se mantenga el vínculo, es decir, la cercanía emocional.

Durante la adolescencia se producen muchos cambios rápidos e incomprensibles, y los chicos no saben aún medir las consecuencias de sus actos, sin embargo si durante los primeros años ha habido suficiente amor, y disciplina, es muy probable que hayan desarrollado una buena base de valores y un carácter lo suficientemente regulado para cometer la menor cantidad de errores en esta etapa tanto en número como en intensidad.

Nunca es tarde para corregir el camino, si su hijo ha llegado a la adolescencia y usted detecta que no ha logrado formar en él un carácter impulsor, y regulado, que tiene una baja autoestima, piense que su hijo aún está en formación y sigue necesitando mucho de un padre y una madre, se requerirá firmeza, constancia y mucha paciencia, pero aún hay mucho que se puede hacer, fortalezca el vínculo, la jerarquía y la estructura.

Cada familia tiene su escala de valores, no se puede decir que haya una escala mejor que otra, lo que importa es la congruencia, es decir que lo que se piensa, se dice y se hace sea consistente y coincidente, y nunca confundir la paternidad con la amistad, lo que el hijo requiere de usted incluso de adolescente es un padre, si cercano y comprensivo, pero un padre, no un amigo, los amigos él mismo los conseguirá, no renuncie entonces a su autoridad y a su responsabilidad, mantenga su lugar en la jerarquía. (Bringas, M. 2011)

Así como no existen seres humanos perfectos, tampoco existen los padres perfectos, pero cada día es una oportunidad para ser mejor, y todo lo que nos rodea encierra un aprendizaje, somos por tanto seres y padres perfectibles, y entre más sanos nos encontremos emocionalmente, mejores padres seremos y podremos proveer a los hijos de esa misma salud emocional, el mejor regalo que podemos dar a nuestros hijos es unos padres sanos, si los padres se ocupan de sí mismos y se mantienen en contaste trabajo personal, ello se reflejará en la salud de los hijos.

Referencias Bibliográficas:

Bringas, M., González, M. & Solís, S. (2010) Hijos con Carácter México, D.F., Editores Mexicanos Unidos.

Bringas, M. (2011) Claves para entender y apoyar a tu adolescente México, D.F., Editores Mexicanos Unidos.

https://www.ganarsalud.com/revistas/revista96.php